jueves, 15 de junio de 2017

08-06-2017. Crónica de la Brevet Mil de Murcia (1.000 Km y 14.500 metros de desnivel).



La prueba.

Se trata de una brevet (organizada por el Club Ciclista La Purísima de Murcia) al estilo clásico por lo que el recorrido no está marcado (es imprescindible llevar GPS) y no existen apoyos externos de ningún tipo debiendo ser cada ciclista autosuficiente.

El tiempo máximo para acabar el recorrido, con salida y llegada en la ciudad de Murcia, son 75 horas.

Por último se trata de un evento NO competitivo.

De la prueba destaca su dureza y la espectacularidad de los lugares que se van atravesando.

El recorrido, que discurre por las provincias de Murcia, Almería y Granada, es, sin entrar en detalles, el siguiente:

Murcia- Águilas- Almería- Bayarcal- Trévelez- Monachil- Sierra Nevada- Guadix- Castro de Filabres- Velefique- Bacares-  Chirivel- Taberno- Pulpí- Murcia

Mapa de Santi Mozos.





La salida fue a las 20:00 Horas del jueves 8 de Junio.

Al final de los catorce participantes doce pudimos completarla empleando entre 71 y 74 horas y media.

Capítulo 1. Lo mejor de cada casa.

“(…) Archivald once tentativas de fuga, incluso saltó de un camión en marcha al venir aquí, Dicks Williams se sabe que ha participado en la excavación de once túneles de evasión, teniente de aviación Belinski 4 fugas, Mc Donald nueve, Hartley el americano cinco, Heines cuatro, Setlik siete, la lista es casi interminable”. De la película la Gran Evasión.


En la salida pudieron verse catorce valientes, algunos con muchas batallas a sus espaldas, otros con más voluntad que experiencia, pero a ninguno de esos tipos que vienen a estos eventos sólo para presumir y hacerse un par de auto-retratos.

Todos sabíamos a lo que veníamos y se respiraba un agradable ambiente de camaradería y de respeto ante las dificultades que deberíamos afrontar.

Comenzamos la prueba rodando en grupo, parando allí donde vimos algo abierto y los primeros trescientos kilómetros se hicieron muy cómodos.

Foto de familia.



 Primeros repechos en una noche calurosa. Las cuestas fueron animadas por las provocaciones de Aitor y las entradas al trapo de Eugenio. Desde luego los dos corredores más fuertes de todos los que allí nos dimos cita.


La carretera fue pegada a la costa durante muchos kilómetros. De noche el mar apenas pudo intuirse pero como andaba embravecido pude oír a las olas rompiendo contra la costa. Fue una bonita banda sonora para un agradable comienzo.




Tras rebasar Almería (Km 250 aproximadamente) comienzan las hostilidades.







Camino de Laroles en la ascensión a la Ragua.






Foto de la organización.




Capítulo 2. El punto de inflexión.

“Mira, empezaron a construirlo hace dos años, lo tuvieron que abandonar, con este sol comprensible. Te lo he dicho, esto es como la cárcel, aquí entrar es muy fácil, por el arco del triunfo, pero a ver cómo sales… y si no sales revientas” De la película el salario del miedo.


Al fin la carretera se encabritó y comenzaron las dificultades.

El grupo se fue desgranando con cada repecho pero nos fuimos esperando y en Laroles (Km 371) comimos todos juntos.

A partir de aquí la carretera siguió mirando hacia arriba mientras el Sol apuntaba directamente a nuestras cabezas y cada uno fue tirando a su ritmo.

Mi grupo, nosotros, salvamos los muebles en este primer punto de partido y llegamos con un ligero retraso a Monachil (Km 500) donde el bueno de Santi, creo que no llegué a agradecerle sus esfuerzos de logística, había reservado un hotel.

Sin embargo para otros corredores comenzó una durísima batalla contra el fuera de control que, a base de un admirable esfuerzo y una segunda noche casi en blanco, pudieron ganar.


Seguimos afrontando subidas camino de Trévelez (Km 419).








 La llegada a Monachil (Km 494), donde reservamos para dormir, se hizo pesada y complicada.


Capítulo 3. La fuente.

Un día, de pronto, se quedó abstraído mirando por el ventanal hacia el parque. A los pocos segundos comenzó a hablar y durante un minuto se puso a recordar, su tierra, su paisaje, sus gentes, el pequeño pueblo donde había nacido (...) (De la película Volver a empezar).

Redoble de tambores pasado Guadix (Km 613), a pocos kilómetros de Jerez del Marquesado, allí donde nació mi abuelo y de donde proviene mi primer apellido.

Tiempo atrás debí escuchar muchas anécdotas sobre este lugar pero no pude, no puedo, recordar ninguna, veintisiete años son demasiados, y el lugar se me hizo irreconocible.

Una larga recta da acceso al pueblo.

No me la esperaba, no se intuye en la vieja fotografía del lugar, en blanco y negro, que presidía el salón de la casa de mis abuelos y ahora decora en la casa de mis padres.

Aquel trazado se me hizo extraño pero vino a dar suspense al encuentro que se produjo, por goteo, metro a metro, resultando mucho más sentido.

Aquella recta fue como un regalo.

Encontrar la fuente, beber el mismo agua que bebería mi abuelo en su juventud, sería perfecto, me dije, mientras apretaba en aquella recta para llegar con cierto margen de tiempo sobre mis compañeros y no demorar nuestro avance.

La encontré al poco de pasar el cartel del pueblo, cerca del monumento a un avión del que me había hablado mi padre unos días atrás.

Me eché un trago, llené los botellines y me cobijé en una sombra a la espera de mis camaradas.


Primera tarea del día: subir a Sierra Nevada (Km 522). La empezamos con el estómago lleno por las magníficas atenciones que nos dispensaron en el Hotel El Molino de Monachil.





 Foto de equipo.








Camino de Guadix se atraviesan bonitos parajes.



Jerez del Marquesado se intuye al final de la recta y comenzó un tramo muy emotivo.







Dejamos Granada y entramos en Almería.







Cuatro grandes.




En Gérgal (KM 703) da comienzo lo que para mí fue el tramo más bonito.









Al mítico Velefique sólo pude hacerle una fotografía digna. Tras la bajada, en Bacares (Km 760) hicimos una segunda parada para dormir y dar cuenta de una cena magnífica en el Hotel del pueblo. Fue reconfortante, por la mañana, comprobar que el resto de corredores proseguía con paso firme su camino hacia la meta.



 Capítulo 4. Traca fin de fiestas.

(...) pero se despertó y se lió a coces. Un bicho de casi trescientos kilos muy cabreado (...). Charlie agarró una escopeta y le pegó un tiro en la cabeza pero como se revolvía, y el bicho no paraba de patalear, la bala rebotó y le dio a Charlie en el hombro. Todavía no puede quitarse el sombrero con la mano derecha. A lo que iba es que incluso cuando te enfrentas a una res la cosa no está clara. (De la película No es país para viejos).

Superadas las emboscadas, los fortísimos repechos del Taberno, que bien podríamos haber rebautizado como “El Averno”,  tan sólo quedaron por superar cien kilómetros sin apenas desnivel.

Pero este último tramo fue bastante duro.

Sobre unas carreteras en muy mal estado y en mitad de la nada el calor resultó asfixiante. Tuve la sensación de rodar dentro de un horno y el aire, con cada respiración, en su fluir hasta el pecho, me abrasaba la lengua y la garganta.

Me vino a la mente la escena , de los Hermanos Marx en el Oeste, donde Harpo se enciende una cerilla con la lengua y no duda en escamotear una cerveza, que engulle de trago.

Por suerte, cuando dejamos atrás aquel conglomerado de pistas y baches, en nuestra vuelta a la civilización, apareció una gasolinera donde pudimos refrescarnos para acabar con  los últimos cuarenta kilómetros sin agobios.



Coronado un puerto de montaña, en el que pasé algún aprieto, la carretera baja hasta Chiriviel (Km  847) donde di cuenta de un desayuno memorable.



Camino del Taberno las emboscadas se suceden y el terreno se torna espectacular. 




 Kilómetros finales.













Fotos de la llegada.

Aitor, Eugenio, Santi, Juan Carlos y servidor.



Al poco fueron llegando el resto de participantes. Rodaron con menos margen de tiempo por lo que apenas pudieron dormir algo la noche anterior y tuvieron que emplearse a fondo en una admirable batalla contra-corriente. 

El equipo Murciano-Cartagenero.



6 comentarios:

  1. Hola, Samuel
    he disfrutado y sudado con la crónica. Me imagino que el calor hizo que la prueba fuera aún más dura. Ese año me he iniciado en las brevets, participando en las organizadas por el club ciclista Riazor. El mes que viene me trasladaré a Alicante, así que puede ser que participe en alguna de las brevets de La Purísimas y coincidamos!
    Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas. No sé si de aquí a final de año organizarán alguna brevet más. Pero supongo que al año que viene esta la repetirán. Por cierto al año que viene a lo mejor me animo a hacer el 1.000 de Galicia, a ver si hay suerte y me cuadra la agenda. Un saludo y ánimo con las brevets.

      Eliminar
  2. Emocionante relato, con final feliz. Se palpa vuestra bravura y felicidad en las fotos finales, que hubiera podido acompañarse de la confesión de Richard Attenborough a su amigo antes de que....:"Oye Mac, todo esto, la organización, los túneles, Tom y Harry, me daba alientos, incluso cuando.... Nunca había sido tan feliz..." (La gran evasión)

    Enhorabuena!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy acertado tu comentario. Un saludo y nos vemos dentro de poco para ir a ver alguna película que, lamentablemente, no le llegará a la suela de los zapatos de La Gran Evasión...

      Eliminar
  3. Me dejáis sin palabras (digo esto mientras me quito el sombrero).
    Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  4. Gracias por el comentario.
    La verdad que en esta ruta conocí y coincidí con gente admirable.
    Por cierto anímate a hacer alguna brevet (puedes empezar con la de 200), seguro que con constancia y sin prisas al final harás alguna de estas.
    Un saludo.

    ResponderEliminar