lunes, 18 de mayo de 2015

Crónica de la Brevet 400 Km de Zaragoza. 16-05-2015


Las fotografías, que no reflejan las bondades del recorrido, las realicé el pasado sábado en la Brevet 400 Km organizada por el Club Ciclista Aragonés. El itinerario fue el siguiente:

Zaragoza- Almudévar- La Sotonera- Biscarrués- Ayerbe- Bailo- Jaca- Sabiñánigo- Aínsa- El Grado- Barbastro- Berbegal- Sariñena- Alcubierre- Villamayor- Zaragoza.

Más que Brevet podríamos hablar, otra vez, y van dos de dos, de Brevient, por aquello del viento.

Aunque no fue su persistencia la única dificultad porque en la jornada cupieron todo tipo de contratiempos:

Tramos con firmes en tierras (expresión utilizada en las señales de obra aragonesas para referirse a la ausencia de asfalto en una carretera y que soñaría con haber escrito la alcaldesa de Madrid). el sofocante calor en los tramos más exigentes, como manda la Ley de Murphy, y el frío una vez que el Sol se fue. Y cómo olvidar los semáforos zaragozanos, capaces de desquiciar al Santo Job o, y no exagero, al mismísimo Vicente Del Bosque, que nos hicieron perder más de media hora en la parte final del recorrido, cuando la moral empieza a escasear.

Pero, y gracias a una inmejorable compañía y a un buen estado de forma, estas jodiendas quedaron convertidas en simples anécdotas.

Lo cierto es que al final quedó el mejor día de ciclismo de lo que llevamos de año, un día redondo.

Y ahora a ver cómo sale el seiscientos que, por la hora de salida (viernes a las 18:00, sin tiempo para echar una siesta tras el trabajo) tendrá su miga.



El viento iba a mandar en toda la jornada así que, como indica el cartel, prohibido correr.

Junto con estos dos corredores navarros y un vitoriano, con seis París Brest París realizadas, fui tirando del grupo hasta el primer control (Km 110, en Murillo de Gállego).








Paz y tranquilidad en las la Sotonera.






Murillo de Gállego. Primer control y primer tententpié. Desde allí hasta el final fui con los dos corredores fotografiados y uno más de su mismo club pasando una jornada bastante divertida y, sobre todo, repartiendo esfuerzos, que siempre es de agradecer.



El verde domina el escenario en la zona de Riglos.






En Puente La Reina de Jaca (Km 144) cambiamos de dirección por lo que el viento comenzó a ayudarnos.

La subida al Túnel de Pedralba es bastante suave aunque el calor, quién lo iba a decir en la salida, puso las cosas un poco más difíciles.

Entre Aínsa y la cuesta del Pino, cerca de Abizanda, repecho va, repecho viene.


A partir de Barbastro (Km 288) otra vez a lidiar contra el viento.

En el Puerto de Alcubierre, y como hicimos caso omiso de las indicaciones de un paisano de Sariñena (tenéis que rodar en abanico decía mientras se rascaba la barriga) el viento nos exigió el último sobre esfuerzo.