viernes, 25 de julio de 2014

Larués, Boltaña, Aguasclaras, Benabarre, Barbastro, Grañén, Huesca, Uncastillo, Larués


Las fotografías las realicé el pasado martes en el siguiente itinerario (en negrita los puertos): Larués- Santa Bárbara- La Peña- Túnel de la Manzanera- Nocito- Cuello Bail- Serrablo- Boltaña- Foradada- Campo- Aguasclaras- Laguarrés- Benabarre- Barbastro- Berbegal- Grañén- Huesca- Ayerbe- Sierra Mayor- Luesia- Uncastillo- Baztanés- Sos- Navardún- Cuatro Caminos- Los Pintanos- Bagüés- Laurés.

Fue una vuelta al Prepirineo aragonés de 506 Km y unos 6.000 metros de desnivel. La ruta me llevó 25 horas (22 horas y 50 minutos sobre la bicicleta).

Sólo hay fotografías de los primeros 250 kilómetros porque allí la cámara se estropeó. Una lástima.

A mi hermano, que me inculcó su pasión por el cine.

Capítulo 1.  Asignatura pendiente.

“Todos tenemos un tope de combates capaces de pelear; nadie te dice cuál es ese tope” (de la película Million dollar baby).

Ya, ya sé que en los en los días previos a un gran reto, en mi caso el 3 de agosto, no conviene forzar demasiado. Conozco la teoría.

Sin embargo quería realizar una ruta de estas características desde mi casa.

Y dudé, lo medité, porque tenía miedo a acabar reventando ya sin margen de mejora, todo no se puede tener, me dije varias veces.

Pero, al final, decidí vivir el presente, aparcar las especulaciones y jugar a ganar.

Capítulo 2. Volver a empezar.

“Para matar una mosca con un martillo no basta con tener el martillo en la mano, hace falta saber done está la mosca; y si uno sabe donde está la mosca ¡para qué coño quiere el martillo!”(de la película El Crack II).

La visión sobre los paisajes es diferente cuando por delante quedan cientos de kilómetros, el vértigo ante la magnitud del recorrido hace que todo sea distinto y se experimentan nuevas sensaciones en los caminos conocidos.

Y esta vez la subida al túnel de la Manzanera no se me hizo larga, ni el puerto del Serrablo pesado, ni Foradada anodino.

Es la magia del cicloturismo de larga distancia.

Túnel de la Manzanera y una vista sobre Lúsera.



 Vista sobre San Juan y Oroel


Puerto del Serrablo.

Foradada.

Aguascaldas.


Laguarrés

La última foto, cerca de Barbastro.

Capítulo 3. Sesión continua.

“Podemos ir a donde queramos” (de la película Cowboy de media noche).

Anochecía lentamente sobre el desierto y el anunciado cierzo no presentaba batalla, al poco de pasar Barbastro todo invitaba al optimismo y en Grañén (Km 320) lo vi claro.

Iba sobrado de fuerzas y conservaba la paciencia así que me decanté por virar hacia el norte, atravesar Huesca, rodar hasta Ayerbe y entrar en la provincia de Zaragoza por el Puerto de Sierra Mayor en vez de hacerlo por el llano, tal y como había planificado.

(NOTA: Una pena no tener fotografías de este tramo. A destacar el atardecer sobre Los Monegros, en un horizonte infinito, y la panorámica, ya de noche, sobre Huesca).

Y la subida a Sierra Mayor (Km 380) dejó momentos impagables, indescriptibles.

Bajo un cielo estrellado y dentro de una cálida brisa pude divisar un sinfín de pequeños pueblos iluminando el terreno y, un poco más allá, el resplandor de la ciudad de Ejea.

Capítulo 4. El Crack.

“…pero aquí es una carretera mala, el viento la erosiona, ondula el camino como una piel vieja, hace vibrar el chasis hasta hacerlo polvo” (de la película El salario del miedo)

A partir de Fuencalderas (Km 400) la carretera, que tiene innumerables repechos aunque pica para abajo hasta llegar a Uncastillo (Km 430), es una sucesión de curvas sobre un firme lleno de baches y agujeros, regadas con gravilla y donde apenas pueden verse las líneas blancas que delimitan el asfalto.

Cuando llegué a Uncastillo estaba reventado y en la subida al puerto de Baztanés tuve que concederme tres o cuatro paradas. Me desmontaba, bajaba la cabeza, cerraba los ojos durante unos veinte segundos, los abría, sacudía la cabeza como queriendo desperezarme y volvía a montarme en la bicicleta.

Lo cierto es que las piernas me respondían pero había fundido la vista escrutando aquel descenso lleno de trampas y ahora me costaba mantener los ojos abiertos.

Hasta Urriés (Km 470) avancé por inercia, como grogui,  y el tiempo se me pasó volando pero cuando amaneció recuperé totalmente la consciencia.

Capítulo 5. Asignatura aprobada.

“Los tipos gordos como tú me gustan mucho porque cuando caen de espaldas hacen mucho ruido” (de la película El bueno, el feo y el malo).

Lo que más ilusión me hacía de la ruta era afrontar, tras el amanecer, los puertos de Cuatro Caminos y Bagüés pero cuando llegó la hora no disfruté el camino porque lo hice enrabietado, queriendo llegar cuanto antes y marqué un ritmo fuerte, no había podido recuperarme del desgaste psicológico de aquella bajada tan peligrosa.


Al menos me quedó la maravillosa sensación de acabar un gran viaje en la puerta de mi casa.

Es difícil de explicar.