domingo, 4 de enero de 2015

Resumen 2.014


Son 12 fotografías, con un breve comentario tomado de la obra de Jack London (en cursiva el relato del que está tomado el comentario), que sintetizan lo que fue ese mes desde el punto de vista ciclista.

Enero. La llamada de lo salvaje. Y durante otro invierno más, erraron por los senderos desvanecidos, usados antaño por los hombres que los habían precedido.


 Febrero. La peste escarlata. (...) y seguí mi camino por un mundo desolado.


Marzo. La llamada de lo salvaje. El viaje por el Ártico, ya despojado de su exotismo y su romanticismo, se transformó en una realidad demasiado cruda para sus naturalezas.


Abril. La llamada de lo salvaje. El silencio fantasmal del invierno había dado paso al gran murmullo primaveral del despertar de la vida, que surgía de la tierra repleto de alegría.


Mayo. La Hoguera. Sin embargo, allí estaba él, (...), hallándose solo y, a pesar de ello, se había salvado. Lo único que había que hacer era no perder la cabeza, y él no la había perdido.


Junio. La llamada de lo salvaje. Pero lo que más le gustaba era correr bajo la suave luz de las estrellas durante las noches de verano, escuchando los murmullos amansados y somnolientos del bosque, leyendo sus signos y sus sonidos, igual que un hombre lee un libro (...)


Julio. La Hoguera. Arrinconó este pensamiento en el fondo de su mente, negándose a admitirlo, y aunque a veces la idea se desmandaba y salía de su escondite, exigiendo se le prestara atención, él la rechazaba, esforzándose en pensar en otras cosas. 


Agosto. La Hoguera. Trató de imponerse a esta idea, de rechazarla, pensando en otras cosas, pues se daba cuenta de que tal pensamiento le producía verdadero pánico, y el mismo pánico le daba miedo. Pero la aterradora idea triunfó y permaneció.


Septiembre. Por el hombre que está en la pista. (…) haciendo un desesperado esfuerzo, se dirigió a la puerta con paso firme y aparentando un vigor y una ligereza que estaba muy lejos de poseer. (…) él no podía evitar que, a veces, apareciera en su rostro una mueca de extenuación.


Octubre. La llamada de lo salvaje. La duda se leía en su rostro, pero su espíritu combativo (ese espíritu combativo que supera todos los obstáculos, se niega a admitir la derrota y hace oídos sordos a todo, salvo al clamor de la batalla) había despertado de su letargo.


Noviembre. La llamada de lo salvaje. Ya en otoño, se adentraron por una extraña región de lagos, silenciosa y triste, que, aunque en el pasado había estado habitada (…) ahora no tenía vida ni signos siquiera de ella.


Diciembre. La llamada de lo salvaje. Antiguos anhelos nómadas manan, y liman la cadena de la costumbre; de nuevo de su sueño invernal el atavismo salvaje resurge.

Al final he podido realizar 15.864 Km en un total de 121 salidas.

Ahora a ver qué pasa en el 2.015.

Un saludo.