Este suburbio de los Pirineos llevará toda la vida siendo viejo y, sin embargo, nunca abrió un telediario.
La fama pasa cerca pero de largo y aquí no se reparte gloria, no hay espejos, ni luces de artificio, nada en lo que verse reflejado.
Estamos ante un puerto tranquilo, limpio, verdadero y acogedor, un lugar idílico donde comenzar o acabar un agradable paseo.
Tiene 8 kilómetros con un desnivel medio del 7,5%. Las fotografías se corresponden con las vertientes de Osse en Aspe y Lees Athas.
NOTA: La ascensión se puede prolongar hasta la Piedra de San Martín a través del Col de Labays.